GINSENG, GINKGO BILOBA Y CEREBRO

comentarios (0) 2,825




visitas

October 9, 2013

El cansancio, la falta de sueño y el estrés de la vida actual impiden que el proceso intelectual se desarrolle de forma adecuada como hemos comentado en artículos anteriores.

Sin embargo, tanto el ginseng y como el ginkgo biloba contribuyen a mejorar nuestro rendimiento físico e intelectual.

El ginseng es un adaptógeno, es decir, una sustancia que ayuda al organismo a adaptarse a todo tipo de situaciones, regulando la secreción de adrenalina y de otros neurotransmisores según se necesiten. Razón por la cual es un buen agente antiestrés y antifatiga que aporta la energía necesaria para afrontar las situaciones difíciles de la vida diaria evitando a la vez caer en estados de nerviosismo. El ginseng aumenta el rendimiento físico y retarda la aparición de la fatiga gracias a la mejora de importantes procesos orgánicos como la utilización de la glucosa y la producción de ATP (energía para las células).

Las investigaciones clínicas sobre el ginseng han confirmado su acción tónica y revitalizante que se traduce en una mejora del estado físico e intelectual, tanto en personas jóvenes como en mayores. Según las alegaciones de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) el ginseng “ayuda a mantener una forma óptima, da sensación de energía y vitalidad, bienestar físico y mental”.

Por su parte, el ginkgo biloba también contribuye de forma positiva sobre la transmisión cerebral, además de mejorar la circulación sanguínea del cerebro incidiendo de forma beneficiosa en las capacidades cognitivas, aumentando el poder de concentración. Diversos estudios han demostrado el efecto beneficioso del ginkgo biloba sobre la memoria y las facultades de aprendizaje al aumentar la circulación cerebral y por tanto, el aporte de oxígeno y nutrientes esenciales a nuestro cerebro.

Según las alegaciones de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) el ginkgo biloba “es una fuente natural de antioxidantes; ayuda a mantener la memoria y al mantenimiento de una buena función cognitiva, puede ayudar al mantenimiento cerebral en las personas mayores; ayuda a un buen equilibrio mental y a la circulación periférica”.

Así que ya saben en períodos de cansancio físico y mental: ginkgo biloba y ginseng.

Hasta aquí nuestro comentario de hoy. Espero que les resulte útil.

¡Hasta la próxima!

CONSEJOS PARA UN CEREBRO 10

comentarios (0) 1,979




visitas

September 10, 2013

Todos nuestros órganos sufren un deterioro con el paso de los años y por ende nuestro cerebro también. La falta de concentración, fatiga mental, falta de memoria, etc… son signos de ese envejecimiento pero por suerte podemos estimular nuestro cerebro a través de los juegos de memoria, de razonamiento y lógica e incluso a través de cursillos específicos.

Hay que tener en cuenta que las neuronas, las células del sistema nervioso no se reproducen como otras células del cuerpo, se van muriendo y el número inicial que se estima en más de 100,000 millones en el cerebro va decreciendo a partir de los 35 – 40 años aproximadamente.

Uno de los factores que más daño hace al cerebro es el estrés. El estrés puede ser un mecanismo maravilloso ante circunstancias puntuales ya que dentro de ciertos límites es una reacción sana del organismo, pero si ese estrés es permanente y de larga duración resulta contraproducente. En situaciones de estrés permanente se liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol en tales cantidades que resultan altamente toxicas para el cerebro, con lo que se generaran muchos radicales libres que matan neuronas por millares. Esto va mermando la capacidad cerebral y como todo está conectado nuestro cerebro funcionará a “medio gas”, el trabajo de los neurotransmisores no será eficaz y los resultados no tardaran en dejarse ver: menor capacidad de concentración, fatiga y disminución de la energía, desánimo, apatía, irritabilidad y debilitamiento del sistema inmunitario.

¿Qué recomendaciones hacer para potenciar la actividad cerebral?

Además de los mencionados ejercicios y juegos de memoria, hay que atender varios frentes y modificar hábitos dañinos. Actuar sobre el estrés sería de las primeras premisas; existen muchas técnicas de relajación que acompañadas con una dieta rica en alimentos antioxidantes y amigos del sistema nervioso (zinc, selenio, magnesio, vitaminas B, C y E) pueden revertir ese estado y ayudarnos a recuperar el control.

Una buena irrigación sanguínea es fundamental para un cerebro activo. Alrededor de un 20% del caudal sanguíneo bombeado por el corazón lo utiliza nuestro cerebro, de modo que hay que procurar una circulación fluida. En ese sentido, las mismas recomendaciones que se dan para cuidar el corazón serán útiles para la cabeza: hacer ejercicio físico, evitar grasas saturadas y mantener a raya el colesterol.

Es importante cuidar el equilibrio de los niveles de azúcar en sangre. El cerebro utiliza glucosa como única fuente de energía, por eso siempre debe estar disponible. Lo conseguimos no saltándonos comidas, incluyendo un poco de proteínas junto con hidratos de carbono en cada comida y evitando los alimentos “blancos” o refinados.
No hay que olvidar los alimentos que permiten la formación de neurotransmisores como la acetilcolina, responsable de la memoria y el pensamiento. Para ello hemos de contar con el aporte de lecitina de soja, germen de trigo, huevos y otros alimentos ricos en vitaminas B y C.

Por último y no por ello menos importante, incorporar a la dieta diaria ácidos grasos esenciales, en particular el omega 3. Más de la mitad del cerebro está formado por grasa, pero no cualquier tipo de grasa es buena para él. En la dieta actual abunda la grasa saturada (bollería, carnes rojas, embutidos, mantequilla, grasa hidrogenada, etc.) y no es precisamente la que más le conviene a nuestro cerebro. Nuestro cerebro es un gran consumidor de DHA, un acido graso de cadena larga de la serie omega 3 que, por el contrario, no está tan presente en la dieta como debería. El secreto está en mantener una proporción adecuada de los dos tipos de omega, lo cual sería en cuatro partes de omega 6 (aceites vegetales, nueces, cereales, pan integral, huevos, carne de cerdo, etc.) y una de omega 3 (sobre todo pescado azul, pero también aceite de lino, semillas de calabaza y aceite de cáñamo).

Hoy en día esta proporción está bastante desequilibrada, se consume mucho omega 6 y muy poco omega 3 y los aceites que se utilizan suelen ser refinados, algo que tampoco es recomendable. Optaremos por aceites de primera presión en frío para tomar en crudo y aceite de oliva no refinado para freír, porque es el que soporta mejor las altas temperaturas.

Nuestro cerebro representa la memoria, la creatividad, el almacén de las emociones, los pensamientos y los recuerdos, contiene nuestra capacidad de aprendizaje y de concentración. Es lo que da vida a nuestro cuerpo. Si lo mimamos como se merece, los beneficios serán la mejor jubilación que podamos tener.

Espero vuestros comentarios. ¡Hasta la próxima!

 

Verano, frutas, verduras y cerebro

comentarios (0) 2,280




visitas

July 30, 2013

Ya han llegado las ansiadas vacaciones de verano
Aprovechemos este tiempo libre para relajarnos, ir a la playa, descansar y también para alimentarnos adecuadamente y recargar nuestro cuerpo y mente de energía para la vuelta al trabajo, estudios, etc…

Prácticamente en todos los alimentos encontraremos materias primas que son importantes en la formación del tejido cerebral pero determinadas facultades mentales requieren mayor cantidad de ciertos nutrientes para su restauración.
Como ya hemos comentado en artículos anteriores, nuestro cerebro necesita una alimentación equilibrada para funcionar bien. Así que para pensar, memorizar, recordar, etc… debemos consumir alimentos que contengan los nutrientes necesarios para que nuestra mente este activa.

Existen vitaminas y minerales que intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo. Si el cuerpo carece de ellos, será mucho más difícil que nuestro cerebro rinda al máximo.
El cerebro se compone de más del 50% de tejido graso y ello lo hace especialmente vulnerable a los ataques de los radicales libres, moléculas de oxígeno inestables que son subproductos normales del uso que las células hacen del oxígeno.
El hecho de que los radicales libres destruyan las células cerebrales está vinculado al deterioro de nuestra memoria. Cuando somos jóvenes, el organismo cuenta con una extraordinaria red de antioxidantes que nos pueden proteger de los radicales libres destructores; con la edad bajan los niveles de los antioxidantes naturales que producimos. Por ello, es importante consumir frutas y verduras antioxidantes.

Las bayas son ricas en antioxidantes y resultan beneficiosas para proteger nuestras neuronas de la oxidación y del daño de los radicales libres. Esto significa que los antioxidantes pueden aletargar el envejecimiento cerebral y evitar enfermedades.

Otro excelente antioxidante lo encontramos en la vitamina E; las principales fuentes de vitamina E son los aceites de germen de trigo y de maíz, los aceites de oliva y de soja, las almendras, pistachos, avena, trigo, arroz integral, el aguacate, tomates y las verduras de hojas verdes y entre las frutas encontramos el kiwi, nectarina, uvas y melocotón.

Las vitaminas del grupo B también son muy beneficiosas para nuestra función cerebral y memoria; estas vitaminas igualmente las encontramos en las verduras y frutas.

Aprovechemos el verano para tomar frutas frescas y comer ensaladas sanas y saludables para nuestro cuerpo y mente.

¡Hasta la próxima!

Siguiente »

Ginkgo

Menopausia