JALEA REAL Y CEREBRO.

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September 24, 2013

La Jalea Real es una sustancia cremosa producida por la abeja obrera con el fin de desarrollar y alimentar a la abeja reina. Como consecuencia de esta dieta de Jalea Real, la abeja reina normalmente crece un 40% más y vive 40 veces más que la abeja obrera.

La composición de la Jalea Real es tan única que no puede ser elaborada por el hombre en un laboratorio. En la composición de la Jalea Real encontramos casi un 60% de agua, azúcares, proteínas, lípidos, vitaminas B1, B2, B6, B5, B8, E , PP y ácido folico. Contiene además antibíoticos, gammaglobulina, albúminas, aminoácidos (arginina, valina, lisina, metionina, prolina,serina, glicina, etc.) y minerales como hierro, calcio, sodio, manganeso, cobre, potasio y zinc.

Uno de los componentes de la Jalea Real que pueden tener implicaciones para mejorar nuestra memoria y estimular la agudeza mental es la acetilcolina.

La acetilcolina fue el primer neurotransmisor que se descubrió. Se encuentra en el cerebro, médula espinal y en todas las zonas del sistema nervioso. Regula la memoria y se necesita para transmitir mensajes nerviosos de una célula a otra. Curiosamente, la Jalea Real es la única fuente natural pura de acetilcolina. Los niveles óptimos de acetilcolina en el cerebro están asociados con una mejor memoria, fluidez del pensamiento y mejor función cognitiva.

A su vez la Jalea Real resulta beneficiosa como estimulante, tonificante y reequilibrante del sistema nervioso, mejorando la concentración y potenciando los niveles de energía de nuestro organismo. Asimismo, sería aconsejable en todos los casos en que se requiera un soporte energético y reconstituyente así como una optimización de las funciones del organismo. Su gran tolerabilidad la convierte en un tónico natural indicado para todas las edades y en especial para los niños en sus momentos de mayor actividad tanto física como mental.

Espero que el comentario de hoy les sea útil.

¡Hasta la próxima!

CONSEJOS PARA UN CEREBRO 10

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September 10, 2013

Todos nuestros órganos sufren un deterioro con el paso de los años y por ende nuestro cerebro también. La falta de concentración, fatiga mental, falta de memoria, etc… son signos de ese envejecimiento pero por suerte podemos estimular nuestro cerebro a través de los juegos de memoria, de razonamiento y lógica e incluso a través de cursillos específicos.

Hay que tener en cuenta que las neuronas, las células del sistema nervioso no se reproducen como otras células del cuerpo, se van muriendo y el número inicial que se estima en más de 100,000 millones en el cerebro va decreciendo a partir de los 35 – 40 años aproximadamente.

Uno de los factores que más daño hace al cerebro es el estrés. El estrés puede ser un mecanismo maravilloso ante circunstancias puntuales ya que dentro de ciertos límites es una reacción sana del organismo, pero si ese estrés es permanente y de larga duración resulta contraproducente. En situaciones de estrés permanente se liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol en tales cantidades que resultan altamente toxicas para el cerebro, con lo que se generaran muchos radicales libres que matan neuronas por millares. Esto va mermando la capacidad cerebral y como todo está conectado nuestro cerebro funcionará a “medio gas”, el trabajo de los neurotransmisores no será eficaz y los resultados no tardaran en dejarse ver: menor capacidad de concentración, fatiga y disminución de la energía, desánimo, apatía, irritabilidad y debilitamiento del sistema inmunitario.

¿Qué recomendaciones hacer para potenciar la actividad cerebral?

Además de los mencionados ejercicios y juegos de memoria, hay que atender varios frentes y modificar hábitos dañinos. Actuar sobre el estrés sería de las primeras premisas; existen muchas técnicas de relajación que acompañadas con una dieta rica en alimentos antioxidantes y amigos del sistema nervioso (zinc, selenio, magnesio, vitaminas B, C y E) pueden revertir ese estado y ayudarnos a recuperar el control.

Una buena irrigación sanguínea es fundamental para un cerebro activo. Alrededor de un 20% del caudal sanguíneo bombeado por el corazón lo utiliza nuestro cerebro, de modo que hay que procurar una circulación fluida. En ese sentido, las mismas recomendaciones que se dan para cuidar el corazón serán útiles para la cabeza: hacer ejercicio físico, evitar grasas saturadas y mantener a raya el colesterol.

Es importante cuidar el equilibrio de los niveles de azúcar en sangre. El cerebro utiliza glucosa como única fuente de energía, por eso siempre debe estar disponible. Lo conseguimos no saltándonos comidas, incluyendo un poco de proteínas junto con hidratos de carbono en cada comida y evitando los alimentos “blancos” o refinados.
No hay que olvidar los alimentos que permiten la formación de neurotransmisores como la acetilcolina, responsable de la memoria y el pensamiento. Para ello hemos de contar con el aporte de lecitina de soja, germen de trigo, huevos y otros alimentos ricos en vitaminas B y C.

Por último y no por ello menos importante, incorporar a la dieta diaria ácidos grasos esenciales, en particular el omega 3. Más de la mitad del cerebro está formado por grasa, pero no cualquier tipo de grasa es buena para él. En la dieta actual abunda la grasa saturada (bollería, carnes rojas, embutidos, mantequilla, grasa hidrogenada, etc.) y no es precisamente la que más le conviene a nuestro cerebro. Nuestro cerebro es un gran consumidor de DHA, un acido graso de cadena larga de la serie omega 3 que, por el contrario, no está tan presente en la dieta como debería. El secreto está en mantener una proporción adecuada de los dos tipos de omega, lo cual sería en cuatro partes de omega 6 (aceites vegetales, nueces, cereales, pan integral, huevos, carne de cerdo, etc.) y una de omega 3 (sobre todo pescado azul, pero también aceite de lino, semillas de calabaza y aceite de cáñamo).

Hoy en día esta proporción está bastante desequilibrada, se consume mucho omega 6 y muy poco omega 3 y los aceites que se utilizan suelen ser refinados, algo que tampoco es recomendable. Optaremos por aceites de primera presión en frío para tomar en crudo y aceite de oliva no refinado para freír, porque es el que soporta mejor las altas temperaturas.

Nuestro cerebro representa la memoria, la creatividad, el almacén de las emociones, los pensamientos y los recuerdos, contiene nuestra capacidad de aprendizaje y de concentración. Es lo que da vida a nuestro cuerpo. Si lo mimamos como se merece, los beneficios serán la mejor jubilación que podamos tener.

Espero vuestros comentarios. ¡Hasta la próxima!

 

Memoria y exámenes

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May 14, 2013

Hoy vamos hablar de la memoria.

 La memoria es la capacidad cognitiva que nos permite codificar, almacenar y recuperar diferentes tipos de información, conocimientos y habilidades; no es un proceso psicológico, una capacidad neurocognitiva única. Como ya hemos comentado en artículos anteriores existen diferentes tipos de memorias cada una con unas características, funciones y procesos propios que se diferencian entre sí por la cantidad de información que pueden albergar y el tiempo que ésta puede mantenerse almacenada: memoria sensorial, memoria a corto plazo, memoria operativa o de trabajo y memoria a largo plazo”.

 La Dra María LuisaDelgado, doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología Básica II (Procesos cognitivos) de la Universidad Complutensede Madrid señala que “el correcto funcionamiento de la memoria implica la realización adecuada de tres operaciones o procesos: registro, almacenamiento y recuperación de la información”. Estos tres procesos de la memoria se ven favorecidos por el uso de estrategias y técnicas de memoria (memotecnias). De ahí “la importancia de su aprendizaje y aplicación como técnica de estudio para mejorar el rendimiento académico”, según explica la doctora Delgado.

 Las estrategias y técnicas de memoria son los procedimientos que favorecen y mejoran el funcionamiento de la memoria y facilitan el procesamiento de la información, permitiendo la codificación, almacenamiento y recuperación de la información que se desea recordar. Por ejemplo: acción de repetir, organizar, agrupar, asociar, visualizar, etc…

 La Dra Delgado además comenta que “la memoria es considerada una de las principales aptitudes de un buen estudiante pero la memorización sin más, meter la información a presión, repetir una y otra vez, no es útil, y en muchas ocasiones puede ser el origen de importantes dificultades en el aprendizaje”

 Cuando una persona aprende se producen cambios que se reflejan en el hipocampo del cerebro explica Ángel Barco, investigador del Instituto de Neurociencias- CSIC.

 
Así que ya sabemos, a estudiar mucho de cara a los exámenes pero razonando lo que estamos aprendiendo no memorizando simplemente.

Mucha suerte con los exámenes.

¡Hasta la próxima!

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