CONSEJOS PARA UN CEREBRO 10

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September 10, 2013

Todos nuestros órganos sufren un deterioro con el paso de los años y por ende nuestro cerebro también. La falta de concentración, fatiga mental, falta de memoria, etc… son signos de ese envejecimiento pero por suerte podemos estimular nuestro cerebro a través de los juegos de memoria, de razonamiento y lógica e incluso a través de cursillos específicos.

Hay que tener en cuenta que las neuronas, las células del sistema nervioso no se reproducen como otras células del cuerpo, se van muriendo y el número inicial que se estima en más de 100,000 millones en el cerebro va decreciendo a partir de los 35 – 40 años aproximadamente.

Uno de los factores que más daño hace al cerebro es el estrés. El estrés puede ser un mecanismo maravilloso ante circunstancias puntuales ya que dentro de ciertos límites es una reacción sana del organismo, pero si ese estrés es permanente y de larga duración resulta contraproducente. En situaciones de estrés permanente se liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol en tales cantidades que resultan altamente toxicas para el cerebro, con lo que se generaran muchos radicales libres que matan neuronas por millares. Esto va mermando la capacidad cerebral y como todo está conectado nuestro cerebro funcionará a “medio gas”, el trabajo de los neurotransmisores no será eficaz y los resultados no tardaran en dejarse ver: menor capacidad de concentración, fatiga y disminución de la energía, desánimo, apatía, irritabilidad y debilitamiento del sistema inmunitario.

¿Qué recomendaciones hacer para potenciar la actividad cerebral?

Además de los mencionados ejercicios y juegos de memoria, hay que atender varios frentes y modificar hábitos dañinos. Actuar sobre el estrés sería de las primeras premisas; existen muchas técnicas de relajación que acompañadas con una dieta rica en alimentos antioxidantes y amigos del sistema nervioso (zinc, selenio, magnesio, vitaminas B, C y E) pueden revertir ese estado y ayudarnos a recuperar el control.

Una buena irrigación sanguínea es fundamental para un cerebro activo. Alrededor de un 20% del caudal sanguíneo bombeado por el corazón lo utiliza nuestro cerebro, de modo que hay que procurar una circulación fluida. En ese sentido, las mismas recomendaciones que se dan para cuidar el corazón serán útiles para la cabeza: hacer ejercicio físico, evitar grasas saturadas y mantener a raya el colesterol.

Es importante cuidar el equilibrio de los niveles de azúcar en sangre. El cerebro utiliza glucosa como única fuente de energía, por eso siempre debe estar disponible. Lo conseguimos no saltándonos comidas, incluyendo un poco de proteínas junto con hidratos de carbono en cada comida y evitando los alimentos “blancos” o refinados.
No hay que olvidar los alimentos que permiten la formación de neurotransmisores como la acetilcolina, responsable de la memoria y el pensamiento. Para ello hemos de contar con el aporte de lecitina de soja, germen de trigo, huevos y otros alimentos ricos en vitaminas B y C.

Por último y no por ello menos importante, incorporar a la dieta diaria ácidos grasos esenciales, en particular el omega 3. Más de la mitad del cerebro está formado por grasa, pero no cualquier tipo de grasa es buena para él. En la dieta actual abunda la grasa saturada (bollería, carnes rojas, embutidos, mantequilla, grasa hidrogenada, etc.) y no es precisamente la que más le conviene a nuestro cerebro. Nuestro cerebro es un gran consumidor de DHA, un acido graso de cadena larga de la serie omega 3 que, por el contrario, no está tan presente en la dieta como debería. El secreto está en mantener una proporción adecuada de los dos tipos de omega, lo cual sería en cuatro partes de omega 6 (aceites vegetales, nueces, cereales, pan integral, huevos, carne de cerdo, etc.) y una de omega 3 (sobre todo pescado azul, pero también aceite de lino, semillas de calabaza y aceite de cáñamo).

Hoy en día esta proporción está bastante desequilibrada, se consume mucho omega 6 y muy poco omega 3 y los aceites que se utilizan suelen ser refinados, algo que tampoco es recomendable. Optaremos por aceites de primera presión en frío para tomar en crudo y aceite de oliva no refinado para freír, porque es el que soporta mejor las altas temperaturas.

Nuestro cerebro representa la memoria, la creatividad, el almacén de las emociones, los pensamientos y los recuerdos, contiene nuestra capacidad de aprendizaje y de concentración. Es lo que da vida a nuestro cuerpo. Si lo mimamos como se merece, los beneficios serán la mejor jubilación que podamos tener.

Espero vuestros comentarios. ¡Hasta la próxima!

 

Descanso y memoria

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July 23, 2013

La memoria es la función que realiza nuestro cerebro de guardar y retener información para traerla al presente y utilizarla en el momento adecuado. Hay muchos misterios con respecto a esta función cerebral pero sabemos, por ejemplo, que la memoria se fija al crear y reforzar la conexión (sinapsis) entre las neuronas.

Mantener nuestra memoria en forma y lista para incorporar nuevos conocimientos es importante a cualquier edad.

Debemos como mínimo dormir 7 horas para mantener nuestra memoria al 100%. No  debemos sacrificar horas de sueño pensando que resistiremos bien y así podremos estudiar más ya que a la larga la falta de sueño termina pasando factura a nuestro cerebro.

“Tomarse un rato para tomar un café después de clases podría realmente ayudar a retener la información recién escuchada. El cerebro quiere que uno se desconecte de una tarea y haga otra para poder incorporar lo que se aprendió”, comentala profesora Lila Davachi de la Universidad de Nueva York.

Diferentes estudios han revelado la estrecha interacción entre el descanso y nuestra memoria. Uno de ellos, realizado por las profesoras de la Universidad de Nueva York, Arielle Tambini y Lila Davachi concluyo que el cerebro trabaja cuando las personas reposan con lo cual el descanso es importante para la memoria y la función cognitiva.

Estudios recientes han demostrado que entre las horas de trabajo se tengan pequeños períodos de descanso y relajación para aumentar nuestro rendimiento y mejorar la memoria.

Hasta la próxima!

“Envejecimiento y memoria

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December 5, 2012

El cerebro humano es una de las estructuras más complejas y avanzadas de la naturaleza.

La memoria, es uno de los componentes más importantes del sistema nervioso, es un elemento fundamental para la supervivencia del ser humano, no podríamos concebir el mundo sin la existencia de esta función cognitiva.

Sin embargo, el rendimiento de la memoria disminuye con el paso del tiempo. La prevalencia de alteraciones de memoria cambia en las diferentes etapas de la vida, encontrándose una mayor frecuencia en la tercera edad.

Los efectos del envejecimiento en los diferentes tipos de memoria se podrían resumir de la siguiente forma

•    La memoria para la ejecución de tareas y procedimientos, no parece verse afectada por el paso del tiempo (montar en bicicleta, conducir el automóvil, utilizar algún instrumento o equipo), ya que dichos recuerdos se conservan de “modo automático”, no necesitando de la conciencia para su evocación.

•    La memoria que sirve para mantener información durante algunos minutos (recordar un teléfono, una cantidad o una lista de palabras) y/o manipular dicha información (llevar a cabo operaciones matemáticas, recordar listas de cosas o acciones), disminuye de forma progresiva desde el comienzo de la edad adulta.

•    La memoria que utilizamos para recordar sucesos recientes de nuestra propia vida (cosas que nos han ocurrido, acciones que hemos llevado a cabo), se reduce en forma significativa con el envejecimiento.

•    La memoria que se encarga de conservar los conocimientos (palabras, ideas, nombres, fechas, datos), no manifiesta un deterioro sensible hasta los setenta u ochenta años. Las recomendaciones útiles para la conservación de la memoria a pesar del paso del tiempo serían:

•    Dieta equilibrada.
•    Actividad física durante al menos 30 minutos tres o cuatro veces por semana.
•    Evitar el consumo de tabaco.
•    Evitar y/o disminuir el consumo de alcohol.
•    Reducir el estrés.
•    Realizar algún tipo de actividad mental: memorización de información, lectura de cualquier tipo de textos, resolución de crucigramas, participación en grupos culturales.
•    Dormir entre seis y ocho horas diarias.
•    Fomentar el uso de la imaginación.

Hasta aquí nuestra nota de hoy.

Espero vuestros comentarios. Hasta la próxima.”

Ginkgo

Menopausia